Castillos en el aire |
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Historias de estacionesSe alegró mucho al comprobar que su “Chico de las 9:30” seguía estando en el mismo lugar de siempre. Durante 365 días había ido a encontrarse con él, a mirarle desde detrás de una columna, disimulando (y alguna vez intercambiando parpadeos). Un día dejó de ir. Nueve meses después pasó por aquel mismo sitio, a la misma hora; ya apenas recordaba a su “Chico de las 9:30”, pero un escalofrío le recorrió el cuerpo cuando de golpe le descubrió allí, como siempre, como si el tiempo no hubiera pasado, con un gorro y una cazadora verde, encendiendo un cigarrillo como sólo él podía hacerlo. No fueron parpadeos esta vez, fue toda una conversación visual. Se dio cuenta de que durante el tiempo que habían durado “sus citas” nunca había hablado sola, como ella creía. Se dijeron tanto que creyó que iba a desmayarse. Por su parte, alargó la conversación lo máximo posible, hasta el último momento, hasta que el tren desaparecía de las vías; porque intuía más firmemente que otras veces, que aquella podía ser su última cita. Por una vez, percibió la réplica a cada una de sus frases. 04/03/2005 12:30 Comentarios » Ir a formulario
yo de mayor quiero saber contar las cosas como tu, q parecen interesantes y todo XD
Fecha: 05/03/2005 14:39.
Roberto ;)
R.Kincaid, gracias por pasarte, saludos a tí también :) Úrsula, ya lo haces Fecha: 05/03/2005 16:41. |
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